I. Como si le extrajera el alma
Como
si le extrajera el alma
[Sobre El jugador, novela de Fiódor Dostoievki]
Hay novelas que se incrustan en el alma por distintas
razones. La principal para dejar constancia aquí de El jugador es la capacidad de Dostoievski para entender a los seres
humanos. En esta pequeña obra de un poco más de doscientas páginas, el maestro
ruso nos muestra su arte: narrada en primera persona, Fiódor le cede su voz a
Alekséi, quien va relatando su estancia en Roulettenburg, ciudad ficticia
ubicada en algún lugar de Alemania; allí se verá inmerso en una situación que expondrá
su vida al riesgo del azar como en una ruleta. Es una historia tan hermosa como
trágica, de amores imposibles, desengaños y grandes discursos… Precisamente
esos discursos, internos (flujo de la conciencia, dirían más tarde los de la
Generación Perdida), son los que le dan un inmenso interés al lector; el autor
nos hace sentirnos como el protagonista: lo sufrimos, lo celebramos, lo
entendemos. Y luego nos va alejando de Alekséi, como si le extrajera el alma
para permitirnos comprender a los otros personajes que no sólo sirven de
relleno sino que les permiten al escritor expresar su decepción por Occidente,
en especial por los franceses. Este acto nos demuestra la capacidad
psicoanalítica de Dostoievski.
Es El jugador
una pequeña obra maestra que concentra su atención en las cosas internas,
mínimas, olvidadas. Si queremos transitar ese sendero desde la esperanza hasta
el agobio, debemos fijarnos sobre todo en los diálogos internos del personaje,
y cómo logra Alekséi (¿Fiódor Dostoievski?) llevarnos de la mano hasta un final
incierto contando episodios tan personales. Seguro, querido lector, descubrirás
mayores cosas.
Alfonso
Matheus
[Principios de
julio 2017, Barquisimeto, Venezuela]
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